Desde el sistema se les oprime mediante el acceso a transporte y espacios públicos, y falta de oportunidades de movimiento. Se les tilda de poco deportistas y perezosos, pero pocos son los gimnasios o centros deportivos para que personas con mucho peso puedan hacer deporte. En el ámbito científico y sanitario se habla más de “sesgo de peso” o “estigma de peso” que es esa inclinación para hacer juicios de valor hacia la persona únicamente sobre la base de su peso.
El estigma de peso, además, crea estereotipos, y da por hecho que las personas con cuerpos más grandes no comen de forma saludable, no hacen deporte, están deprimidos, son torpes y descuidados y no tiene voluntad ninguna. ¿Alguna cosa más? Sí, se me olvidaba, cualquier enfermedad que padezcan es achacable a su peso. Como si los delgados no enfermáramos y la delgadez nos protegiera de enfermedades.
La gordofobia, además, genera vergüenza corporal. Los cánones estéticos han hecho que solo exista un modelo de cuerpo posible. De tal manera que, en la medida que nos alejamos de él, la valía de nuestro cuerpo disminuye. En especial sobre nosotras, las mujeres, la presión que recibe una mujer gorda sobre su cuerpo, es mayor que la que recibe un hombre gordo, y a su vez la que recibe una mujer gorda blanca es menor a la que recibe una mujer gorda negra. Y así podremos ir sumando diferentes factores como sexualidad, etnia, etc.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario