El índice proporciona una indicación general de qué pesados somos para nuestra altura, pero la intención nunca fue que actuase como guía sobre nuestro estado de salud individual.
Las clasificaciones estándar de los médicos consideran que un "peso normal" está entre un IMC de entre 18,5 y 25; y que alguien es "obeso" cuando tiene un IMC de 30 o más.
Pero según esta medida, acaban clasificando como personas obesas a musculosos atletas.
Los aparatos para medir la grasa corporal se han popularizado recientemente como forma alternativa de medir la gordura.
Estos aparatos miden la conductividad eléctrica del cuerpo y, junto con otros factores como el peso, la altura y el género, estiman qué porcentaje del cuerpo está formado de grasa.
Los médicos recomiendan que las mujeres tengan un porcentaje de grasa corporal por debajo del 35%, y los hombres por debajo del 25%.
Pero los medidores de grasa no solo adolecen de imprecisión, sino que no toman en consideración dónde se sitúa la grasa, lo cual marca una gran diferencia para la salud.
La grasa que se acumula alrededor de los órganos, en el vientre, puede ser muy perjudicial para la salud, mientras que la grasa en las caderas, el trasero u otros lugares es mucho menos peligrosa.
"Puede sonar inconsistente, y ser sorprendente, que la gente puede estar sana y gorda al mismo tiempo",
"Pero se trata de no obsesionarse tanto con el peso, sino con el estado físico, y hacer ejercicio".
Así que, ¿cómo podemos comprobar si nos estamos volviendo menos sanos? Primero, no te fíes de lo que ves en el espejo: sal fuera y ejercítate.


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